Chihuahua.— Una convocatoria anuncia varios días de “capacitación y enseñanza” para defender “la vida, la familia y las libertades” c9n sede en Durango. Entre las actividades previstas hay conferencias sobre la llamada “ideología de género”, la Ley de Cuidados y el papel de la familia frente al Estado. El cierre de la invitación resume el propósito del encuentro con una frase que difícilmente pasa desapercibida: “trazar estrategias para luchar por el alma de México”.
Entre las participantes aparecen dos nombres conocidos dentro del activismo conservador de Chihuahua: Ruth Sánchez y Paola Rodríguez, ambas vinculadas públicamente con Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia.
El encuentro permite mirar algo más amplio que una reunión religiosa. Alrededor de sus participantes se cruzan organizaciones provida y profamilia, espacios de comunicación religiosa, actores políticos y estructuras institucionales dedicadas a la llamada perspectiva de familia. Las conexiones no forman necesariamente una organización única ni una cadena de mando. Son, más bien, relaciones que se han hecho visibles a través de los años en marchas, programas de radio, consejos consultivos, congresos y campañas públicas.
Iniciativa ciudadana: Una organización con historia propia.
La etiqueta “Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia” tiene antecedentes nacionales.
En 2016, representantes de organizaciones civiles acudieron a la Cámara de Diputados para presentar una iniciativa orientada a establecer constitucionalmente un modelo de familia basado en el matrimonio entre un hombre y una mujer. La propuesta también buscaba incorporar la protección de la vida desde la fecundación.
Aquella iniciativa formó parte de una movilización más amplia de organizaciones provida y profamilia que, durante esos años, adquirió una presencia considerable en el debate político mexicano.
La agenda ha seguido una ruta reconocible: defensa de la vida desde la concepción, oposición a determinadas políticas de género, defensa de un modelo tradicional de familia y cuestionamiento de políticas relacionadas con derechos sexuales y reproductivos.
En Chihuahua, estos planteamientos han encontrado interlocutores en organizaciones religiosas y figuras políticas.
Durante la Marcha por la Vida y la Familia realizada en junio de 2026, Ruth Sánchez fue identificada como una de las principales convocantes y como coordinadora estatal de Iniciativa Ciudadana. En la movilización también participó el diputado panista Carlos Olson San Vicente, junto con representantes de organizaciones civiles y religiosas.
El propio Olson ha tenido posteriormente participación en espacios institucionales relacionados con la agenda familiar. En marzo de este año, el Ayuntamiento de Chihuahua informó sobre su incorporación al Consejo Consultivo de Perspectiva de Familia.
Las fotografías, comunicados y convocatorias de estos acontecimientos permiten seguir una ruta de relaciones que se repite: organizaciones religiosas, activismo profamilia, funcionarios y legisladores que coinciden en determinados temas y espacios.

Palabra Viva: iglesia, radio y presencia pública.
Dentro de esa red aparece Palabra Viva A.C.
La relación de Ruth Sánchez con esta organización está documentada oficialmente. En documentos del Ayuntamiento de Chihuahua aparece como representante de Palabra Viva A.C. ante el Consejo Consultivo de Perspectiva Familiar.
Palabra Viva también cuenta con un circuito propio de comunicación, entre ellos Palabra Viva Radio, desde donde se transmiten programas y contenidos relacionados con asuntos religiosos y sociales.
Sánchez ha participado en ese espacio como colaboradora y oradora. De hecho, algunas de sus intervenciones públicas más controvertidas han circulado precisamente a través de estos canales.
Paola Rodríguez también ha aparecido en contenidos y espacios de comunicación de Palabra Viva Radio, particularmente relacionados con las actividades de Iniciativa Ciudadana. La documentación disponible permite establecer esa participación pública, aunque no identifica a Rodríguez como representante formal de Palabra Viva A.C., como sí ocurre con Sánchez.
El detalle importa porque muestra cómo los mismos actores pueden encontrarse en diferentes escenarios: una organización religiosa, una estación de radio, un movimiento provida, un consejo consultivo o un congreso de formación.
Son espacios distintos, pero las personas y las causas vuelven a encontrarse.
El antecedente de Marisela Escobedo.
En medio de este entramado hay un episodio ocurrido hace apenas unas semanas.
El 15 de julio, Ruth Sánchez habló públicamente sobre Marisela Escobedo, la mujer asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua después de años de exigir justicia por el feminicidio de su hija Rubí.
Sánchez cuestionó la placa colocada en memoria de Escobedo y sostuvo que existieron responsabilidades familiares relacionadas con la permanencia de Rubí junto a su agresor. Posteriormente volvió sobre el tema y defendió sus declaraciones.
Las reacciones fueron inmediatas.
Organizaciones de derechos humanos, colectivas feministas, madres de víctimas y personas que acompañaron el caso de Marisela rechazaron sus expresiones. Se habló de revictimización y de un desplazamiento de la responsabilidad del agresor hacia la madre de la víctima. El caso llegó también a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos mediante una queja.
Entre las voces críticas estuvo Luz Estela “Lucha” Castro, defensora que acompañó jurídicamente a Marisela y a Rubí.
La proximidad con el actual congreso es difícil de pasar por alto. Han transcurrido apenas unas semanas desde aquellas declaraciones y Sánchez vuelve a aparecer públicamente para hablar de familia, cuidados, vida y libertades.
El contexto también tiene una dimensión mediática. Sus declaraciones sobre Escobedo fueron realizadas dentro de “De Voz en Voz”, un espacio desde el cual mantiene presencia pública y que forma parte del circuito de comunicación relacionado con sus actividades.
La familia como terreno de disputa.
En el nuevo congreso, Sánchez participará para hablar sobre la Ley de Cuidados.
El texto de promoción describe esta política pública como parte de la llamada “ideología de género” y sostiene que el Estado pretende asumir funciones que corresponderían a la familia. En otro de los materiales se cuestiona que el sistema político reconozca “cualquier formato de convivencia como una familia” y se propone fortalecer los llamados Institutos de la Familia.
Paola Rodríguez participará en un panel junto con otras figuras vinculadas con organizaciones de activismo religioso y familiar.

Su cargo dentro de Iniciativa Ciudadana aparece expresamente señalado: Coordinadora de Programas.
El lenguaje utilizado por los organizadores es revelador. Se invita a los asistentes a capacitarse, participar y elaborar estrategias. La finalidad declarada es “luchar por el alma de México”.
El proyecto que se dibuja en estas convocatorias tiene, por tanto, una dimensión política evidente. La familia aparece como el punto de partida para discutir cuidados, educación, género, derechos y las responsabilidades del Estado.

Samuel Adrián y la disputa por las infancias trans.
A este escenario se suma Samuel Adrián, creador de contenido que ha centrado parte de su trabajo reciente en las llamadas batallas culturales.
Su documental “Colombia: Fábrica de niños trans”, publicado en mayo de 2026, generó controversia después de que Volcánicas publicara un análisis crítico de la producción.
La investigación cuestionó varias de las cifras utilizadas en el documental, la procedencia de algunas afirmaciones y la manera en que se presenta la información sobre tratamientos relacionados con personas trans menores de edad.
Entre los ejemplos señalados por Volcánicas se encuentra una afirmación sobre la proporción de determinados procedimientos realizados en menores de siete años. El medio contrastó esa cifra con información disponible sobre intervenciones quirúrgicas en menores y concluyó que el dato presentado en el documental no correspondía con la evidencia que pudo verificar.
El análisis también cuestiona el uso de imágenes, testimonios y recursos narrativos que, en su interpretación, contribuyen a construir una imagen de amenaza alrededor de las infancias trans.
Volcánicas ubica la producción dentro de un contexto más amplio de “guerra cultural” en Colombia. Esa lectura pertenece al medio y debe entenderse como tal; lo que queda documentado, independientemente de esa interpretación, son sus cuestionamientos concretos a las fuentes y cifras utilizadas en el material.
¿Quién está construyendo el discurso sobre la familia?
Las personas involucradas tienen trayectorias distintas. Algunas provienen de iglesias y organizaciones religiosas; otras se mueven en el activismo político o en la producción de contenidos. Hay legisladores y representantes que coinciden con ellas en movilizaciones y espacios consultivos.
Lo que las conecta son determinados temas y, cada vez con mayor frecuencia, los mismos espacios.
La discusión sobre la familia se ha convertido en un terreno particularmente fértil para esta articulación. Desde allí se habla de aborto, matrimonio, educación, identidad de género, cuidados, crianza y responsabilidades del Estado.
La pregunta para Chihuahua es qué lugar ocupa esta corriente dentro de las instituciones que participan en la elaboración de políticas públicas.

El Consejo Consultivo de Perspectiva Familiar es un buen ejemplo. Allí confluyen representantes de organizaciones sociales, funcionarios y personas vinculadas con diferentes sectores. Sánchez ha participado como representante de Palabra Viva A.C.; Carlos Olson también ha sido incorporado al espacio.
Cuando esas mismas figuras aparecen después en marchas, programas de radio, congresos religiosos o campañas políticas, resulta razonable seguir sus trayectorias y observar cómo se trasladan determinadas ideas de un espacio a otro.
Eso forma parte del debate democrático.

Una discusión pendiente sobre pluralidad.
Chihuahua tiene familias de muy distintas composiciones. También tiene una sociedad con diferentes credos, posiciones políticas y maneras de entender la vida privada.
Las políticas públicas familiares deberían partir de esa diversidad.
La pregunta de fondo no es si Ruth Sánchez o Paola Rodríguez pueden expresar sus convicciones. Naturalmente pueden hacerlo. Tampoco se trata de cuestionar la existencia de organizaciones religiosas o de movimientos provida.
Lo que merece discusión es la influencia que esas organizaciones y sus representantes pueden ejercer cuando participan en estructuras institucionales encargadas de orientar políticas públicas para toda la población.
También corresponde preguntar qué estándares de derechos humanos deben observar quienes ocupan esos espacios y qué mecanismos existen para garantizar que las decisiones no respondan exclusivamente a una determinada visión religiosa de la familia.
La controversia alrededor de Marisela Escobedo vuelve inevitable esa discusión. Lo mismo ocurre con la forma en que se presentan públicamente las cuestiones relacionadas con las infancias trans.
En ambos casos aparece un asunto común: qué lugar ocupan las víctimas, las personas directamente afectadas y la evidencia cuando una determinada batalla ideológica entra en escena.
Por eso, la próxima participación de Ruth Sánchez y Paola Rodríguez merece ser observada más allá del cartel del evento.
Sus trayectorias permiten seguir una red de relaciones que conecta Palabra Viva, Iniciativa Ciudadana, activismo provida y profamilia, espacios de comunicación, actores políticos, consejos consultivos y nuevos productores de contenido.
No hace falta imaginar una organización secreta para reconocer que existe una articulación pública.
Está en los nombres, en los cargos, en las convocatorias, en los micrófonos y en los escenarios compartidos.
Y quizá la pregunta más incómoda sea también la más sencilla:
¿Quién está definiendo qué significa “familia” cuando esa definición comienza a trasladarse de los espacios religiosos hacia las instituciones que toman decisiones para toda la sociedad?
En una Chihuahua plural, esa discusión no debería cerrarse en nombre de una sola fe, una sola moral o una sola idea de familia.
Debería abrirse precisamente para que todas las familias puedan estar presentes.
Recomendación:

Archivo:
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